Tailandia: La experiencia

Descubre Tailandia con un recorrido pensado para vivir sus dos caras: la energía de sus templos y ciudades, y la calma de un mar que parece de otro planeta. Este es solo un ejemplo de recorrido —el itinerario es totalmente personalizable y lo adaptamos a tus días disponibles, tu presupuesto y las zonas que más te llamen la atención.

El viaje suele arrancar en Bangkok, una ciudad que no se parece a ninguna otra: templos budistas dorados conviviendo con rascacielos, mercados flotantes al amanecer y una vida nocturna que se siente distinta a cualquier otro destino que hayas visitado.

Desde ahí el viaje baja hasta Krabi, donde el paisaje cambia por completo: acantilados de piedra caliza que se levantan directamente del mar turquesa, cuevas escondidas y playas a las que solo se llega en barco.

Muy cerca está Koh Phi Phi, un archipiélago de islas tan fotogénicas que cuesta creer que sean reales —el tipo de paisaje que normalmente solo ves en pantallas.

“Templos dorados de día, playas de otro planeta al llegar la tarde.”

Para quien quiere ver el lado más auténtico del país, Chiang Rai ofrece otra Tailandia completamente distinta: montañas, cultura local sin filtros, y el impresionante Templo Blanco (Wat Rong Khun), una de las construcciones más espectaculares del sudeste asiático. Muy cerca, Pai y Chiang Mai añaden montaña, templos más tranquilos y una vida local mucho más pausada que la de Bangkok.

Si tu plan es más de playa que de templos, Phuket y Koh Samui son otras dos zonas muy solicitadas —cada una con su propio carácter, hoteles de todos los niveles y fácil conexión con otras islas cercanas. Y para quien quiere história sin salir de la zona central, Ayutthaya, la antigua capital del reino, guarda templos en ruinas cubiertos de raíces que parecen sacados de una película.

Y entre destino y destino, la gastronomía callejera tailandesa —considerada de las mejores del mundo— convierte cada parada en una excusa para sentarte a probar algo nuevo.

Tailandia es de esos viajes que mezclan templos, selva, playa y ciudad en un mismo recorrido —un destino que muy pocos de tu entorno han visitado todavía, y que se queda grabado mucho después de volver.

“Vives como en pocos destinos puedes vivir, gastando mucho menos de lo que imaginas.”

¿Por qué Tailandia es un destino tan asequible una vez que estás allí? El motivo principal es el coste de vida: la comida callejera, el transporte local —tuk-tuks, trenes, ferrys entre islas— y buena parte del alojamiento cuestan una fracción de lo que pagarías en Europa por una experiencia equivalente.

Eso hace que tu presupuesto de día a día rinda mucho más: puedes comer de forma increíble varias veces al día, moverte entre ciudades e islas, y añadir excursiones sin que el viaje se dispare, algo muy distinto a lo que suele pasar en destinos europeos o caribeños de nivel similar.

A eso se suma que Tailandia tiene una temporada baja muy marcada —de abril a octubre, fuera del pico de calor y las lluvias en el norte— donde tanto vuelos como alojamientos bajan de forma notable: una gran oportunidad si tienes flexibilidad de fechas.

En resumen: una vez cubierto el vuelo, tu dinero cunde muchísimo más en Tailandia que en la mayoría de destinos a los que podrías volar por un presupuesto similar. Y como cada persona busca algo distinto —más templos, más playa, más naturaleza—, armamos el recorrido contigo en vez de venderte un itinerario cerrado igual para todo el mundo.

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